Cada día vemos como nuestra atención es secuestrada por múltiples estímulos, el celular que suena, el compañero que nos interrumpe cada cinco minutos, el correo que no para de llenarse y nuestra mente que vuela de un lado al otro con cada nueva idea.
No solo estamos en la era de la información, sino que somos participes del trabajo del conocimiento el cual requiere de nuestra atención plena para ser realizado con éxito, pero a ninguno de nosotros nos formaron en la universidad para desarrollar tan valiosa competencia, por el contrario es común ver como las personas se sienten orgullosas cuando expresan su capacidad para hacer multitarea, con la mala noticia que el cerebro , nuestro procesador de información NO SIRVE PARA LA MULTITAREA, hace ya varios años que la neurociencia nos lo hizo evidente, cada vez que creemos que estamos haciendo varias cosas de manera simultanea, lo que hace nuestro cerebro es saltar en una millonesima de segundo de una actividad a la otra, lo hace tan rápidamente que no nos percatamos.
Sin embargo las pruebas en resonadores magnéticos funcionales muestran claramente el cambio en la activación cerebral entre una actividad y la otra, por eso no percibimos el salto entre escribir el correo y hablar con el compañero que acaba de entrar a nuestra oficina.
la consecuencia que surge de este tipo de practicas es que sobrecargamos nuestro neocortex, el encargado de tomar decisiones, evaluar consecuencias, tener prospectiva, ser creativo y administrar nuestro autocontrol, de allí que después de una jornada de sobrecarga mental nos sentimos "sobre estimulados" a nivel mental y queremos descansar de todo y de todos.
Algo que podemos hacer para evitar llegar al limite es aplicar pequeñas pausas en el día que nos permitan generar cortos espacios para que nuestro cerebro se relaje de la tensión constante, para entender un poco más de lo que les hablo esta la siguiente pregunta que habitualmente le hago a mis clientes de coaching: ¿que haces cuando tu carro esta recalentado?, la respuesta obvia es lo apago y espero que se enfrié; sin embargo es frecuente que estemos a tope con la fatiga mental e ingenuamente seguimos "trabajando" y lo digo así ya que cuando el cerebro esta cansado empieza a reducir la actividad en diferentes zonas y es por esto que sentimos sueño y lentitud, por que no estamos plenos ni de energía, ni de atención, con lo que la calidad de nuestro desempeño sera muy pobre.
La mejor forma de recargarnos es levantarnos del lugar de trabajo, tomar agua, compartir por un momento con algún compañero o hacer aquella llamada pendiente y volver a retomar la actividad, en tan solo una pausa de cinco o diez minutos podemos renovar la concentración para la actividad a desempeñar y lograr terminarla con mayor calidad.
Por mucho tiempo hemos desconocido la importancia de la atención en nuestra productividad y es esta precisamente la que determina no solo la cantidad, sino la calidad con la cual nos desempeñamos; así que mi recomendación es entrenen la atención y verán cambios radicales en su vida.
Algo que podemos hacer para evitar llegar al limite es aplicar pequeñas pausas en el día que nos permitan generar cortos espacios para que nuestro cerebro se relaje de la tensión constante, para entender un poco más de lo que les hablo esta la siguiente pregunta que habitualmente le hago a mis clientes de coaching: ¿que haces cuando tu carro esta recalentado?, la respuesta obvia es lo apago y espero que se enfrié; sin embargo es frecuente que estemos a tope con la fatiga mental e ingenuamente seguimos "trabajando" y lo digo así ya que cuando el cerebro esta cansado empieza a reducir la actividad en diferentes zonas y es por esto que sentimos sueño y lentitud, por que no estamos plenos ni de energía, ni de atención, con lo que la calidad de nuestro desempeño sera muy pobre.
La mejor forma de recargarnos es levantarnos del lugar de trabajo, tomar agua, compartir por un momento con algún compañero o hacer aquella llamada pendiente y volver a retomar la actividad, en tan solo una pausa de cinco o diez minutos podemos renovar la concentración para la actividad a desempeñar y lograr terminarla con mayor calidad.
Por mucho tiempo hemos desconocido la importancia de la atención en nuestra productividad y es esta precisamente la que determina no solo la cantidad, sino la calidad con la cual nos desempeñamos; así que mi recomendación es entrenen la atención y verán cambios radicales en su vida.
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