Frecuentemente escuchamos que el tiempo pasa con mayor velocidad cuando nos hacemos mayores, si comparamos la percepción que teníamos de niños del tiempo que pasaba entre una navidad y la otra, nos daremos cuenta que sentíamos que el tiempo era mayor, que la vida iba más lenta y que podíamos hacer muchas cosas en ese lapso.
Pero ¿a que se debe que a medida que pasan los años se incremente esa sensación de velocidad en el paso del tiempo?, según el psicólogo William James en sus Principios de Psicología. Explicó que, comparado con la infancia, un adulto tiene menos primeras experiencias y además menos memorables. A menudo medimos el tiempo según las “primeras veces”: nuestro primer día de escuela, nuestro primer trabajo, nuestra primera casa, nuestro primer hijo... cuando se nos acaban las primeras veces, James afirma que “los días y las semanas se suavizan, los años se vuelven más huecos y sin sentido”. Caemos en la rutina de hacer las mismas actividades día tras día, en la oficina, en la casa y hasta en nuestro tiempo de ocio, vamos a los mismos lugares con las personas de siempre y "vivimos" como siguiendo un guión cada día, mes y año.
La duración de la experiencia está relacionada con el grado de atención que les estemos colocando y con la novedad que está tenga, tal como lo explico el neurocientífico David Eagleman en un perfil del New Yorker:
“Esto explica por qué pensamos que el tiempo se acelera conforme envejecemos” Eagleman afirma en relación a cómo los veranos de la infancia parecen eternos mientras que los de la edad adulta pasan en un suspiro. Cuanto más nos familiarizamos con el mundo que nos rodea, menos información necesita “escribir” tu cerebro y más tiempo parece pasar. El tiempo es algo elástico, gomoso, se estira cuando tu cerebro necesita invertir recursos en ello pero cuando piensa “Oh, sin problema, esto ya me lo sé, lo tengo controlado”, entonces se encoge.
Por lo tanto cuando entramos en piloto automático se acelera la percepción del tiempo, dejamos pasar momentos y experiencias sin disfrutarlos de manera consciente y esto nos lleva a sentir que no tenemos control del tiempo y que este va tan deprisa que no alcanzamos a realizar todas las tareas que teníamos planeadas; manifestándose la relación existente entre el estrés y la presión temporal que nos autoimponemos, le pedimos a nuestra mente que tenga un alto desempeño en una reunión mientras en un segundo plano estamos pensando en el informe que debemos entregar y queremos hacer todo esto de manera simultánea y con alta calidad, sintiendo la sensación de aceleramiento e impulsividad como un estado "natural" en el cual nos acostumbramos a vivir, sin darnos cuenta que estar muy ocupado no equivale a ser altamente efectivo.
Quieres retomar el control?
Si percibimos el tiempo en relación con las experiencias que vivimos, lo que necesitamos es precisamente eso, llenar nuestra vida de primeras veces que nos ayuden a estar más despiertos a las experiencias novedosas que le dan sentido a nuestra vida y de igual manera reducen el estrés y liberan tensión; pero no te estoy diciendo que abandones tu trabajo y te vayas a esquiar a los Alpes suizos ( si puedes hacerlo en vacaciones perfecto) si no activa el gen de la creatividad y empieza a identificar en tu vida que puedes experimentar por primera vez, acá te doy algunas ideas:
Cambia la posición de tu cuarto
Escucha música arabe, tibetana o rusa
Busca un video de física cuántica en Conferencias TED y disfrútalo
Cómprate un libro de un tema inexplorado por ti
Aprende una receta y hazla
Pinta, dibuja, arma un rompecabezas al revés
Aprende a bailar tango, mapale o zumba
Sal a caminar tu ciudad con ojos de turista y encuentra nuevos lugares o reinventa los ya conocidos
come algo diferente, prueba sabores y texturas distintos.
El reto es atreverse a estar presente aquí y ahora, en la tarea que hagas, con la persona que tienes en frente o contigo mismo, siendo dueño de tu tiempo, enfocando tu atención en el momento actual, lo cual le enviara a tu cerebro la señal de crear recuerdos que después podrás rememorar como experiencias valiosas y te hará sentir más satisfecho con tu desempeño.
Tal vez no podamos tener la percepción del tiempo de un niño de 5 años pero si logramos estar presentes en cada momento y sentirnos en control de las acciones que hacemos, seguro que podremos decir al final de nuestros días que realmente hemos vivido.

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